Mi inspiración fue una hoja de la Nochebuena. La escogí porque lo primero que me llamo la atención fue su color rojo intenso.
Al estar en contacto con la hoja note su textura suave y tersa por un lado, pero rugosa y con relieves por el otro.
Se logra observar un elemento central que nos indica el eje de la planta y a partir de esta división surgen otras líneas secundarias que dan la impresión de haber sido trazadas con regla y calculadas para que estuvieran a cierta distancia, generando un ritmo. A su vez, el conjunto de estas líneas dan una textura de viejo y arrugado.
El deterioro de las hojas expresa el paso del tiempo, nos remonta a la idea de que todo tiene un inicio y un fin.
Por la infinidad de líneas que tiene la hoja, da la impresión de que ésta fuese un rompecabezas.
El significado más importante que encontré en el análisis del objeto, fue el hecho de que hay un eje central que nos conduce a una zona de distribución, aparte las diferentes líneas nos conducen a diversas secciones, pero a la vez estas están unidas, tiene un cierto vínculo. También me llamo la atención que todos esos elementos juntos forman una figura o una silueta.
Trate de jugar un poco con los rectángulos que corte de la hoja para pensar en una forma que se basara en lo que más había llamado mi atención, ese eje central y las líneas de distribución.
Después de analizar la figura que había formado con la plastilina, trate de buscarle un uso, ya sea un edificio, escultura, mueble, etc.
Se me ocurrió la idea de que fuera una plaza, en la cual se jerarquice la entrada principal que vendría representando el eje que divide a la flor. Justo al entrar habría un espacio amplio que tomaría la función de punto de reunión y de ese punto de reunión salen 3 caminos diferentes que serían los locales. La segunda planta estaría conectada con el edificio contiguo a este, podrían ser unos tipo puentes peatonales.

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