Existe una estrecha relación entre la arquitectura, el cine y la literatura con respecto a su estructura matemática y las transformaciones que han tenido a lo largo de los cambios tecnológicos de las últimas décadas. Con estructura matemática nos referimos a que las 3 tienen una unidad, un núcleo de donde parte todo; tienen un elemento geométrico básico, el cual ha recibido aportaciones de la cultura digital, dando como consecuencia un nuevo concepto de orden y tiempo.
A partir de esta realidad de complejas transformaciones, el siglo XX ve el cambio del panorama de las artes y de las ciencias, al igual que el de la filosofía y del lenguaje, en general, el pensamiento de sacudiría desde sus más profundos cimientos.
En literatura se comienza a experimentar con un nuevo concepto de orden y tiempo, el lector capaz de decidir el camino a seguir, el hipertexto reemplaza el texto secuencial y establece un universo de conexiones, todo se conecta entre sí; aparece una nueva geometría de la no linealidad y de la fragmentación, con la cual surgen las divisiones de capítulos y si suprimimos algunos la obra no sufre daño alguno. Pero antes de todo esto estábamos acostumbrados a ser un lector pasivo y hacer una lectura lineal basada en una estructura de sucesión lógica y lineal. Un ejemplo de este nuevo cambio es el libro “Rayuela” de Cortazar, ya que tú tienes la opción de donde empezar a leer y que orden seguir y cada orden es una historia diferente.
En la TV esta desfragmentación e interacción con el espectador se ve reflejada en programas como los de MTV y Plaza Sésamo. En el cine también se desafía el orden temporal lógico, ejemplo: Amores perros. Aparecen estructuras en forma de capítulos, lo que se ha denominado tramas múltiples, una serie de protagonistas se mezclan en una cantidad de historias aparentemente complejas e inconexas, que en apariencia no tienen relación entre sí, pero al final sabremos que están íntimamente conectadas.
En la arquitectura la era informática y los profundos cambios científicos del siglo XX traen con ellos implicaciones que desestabilizan los conceptos tradicionales de espacio y tiempo. A la arquitectura tradicional la podemos describir como un sistema básicamente estable, fijo y constante, que concebía el concepto tradicional de contexto como algo estático e inmutable. Los nuevos procedimientos matemáticos, y especialmente geométricos, generan un camino alternativo al sistema proyectual establecido.
Hoy existe en arquitectura una nueva forma de percibir, articular y producir el espacio, el cual está en constante transformación. Ahora el espectador de una obra se encuentra ante una estructura no ordenada, por lo tanto, su misión es encontrar un sentido más que una solución.
En resumen, ha habido muchos cambios en la ciencia y tecnología que han provocado transformaciones en las estructuras matemáticas que afectan profundamente no sólo al lenguaje escrito, visual y arquitectónico, sino al pensamiento y a la sociedad. Pero estas transformaciones no se detienen aquí, vivimos en un mundo en constante movimiento, así que esto es sólo el comienzo

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