miércoles, 14 de abril de 2010

EL ELOGIO DE LA SOMBRA


Tanizaki es uno de los novelistas contemporáneos de Japón más importantes. Juega mucho con el entrecruzamiento de la cultura y el arte de oriente y occidente. En su escrito “Elogio de la sombra” describe una relación marital dentro de los valores culturales cambiantes de Japón.


En occidente siempre fue considerada la luz como símbolo de belleza, como parte básica de la estética, mientras que en Japón lo esencial está en captar el enigma de la sombra, esa sensación que nos produce del transcurrir del tiempo. Sin embargo, para conseguir esa belleza deseada debe existir un equilibrio en el juego de luces y sombras.


La naturaleza es parte fundamental de la esencia arquitectónica de un lugar. Es más padre integrar la naturaleza a una construcción que simplemente deshacernos de ella porque creemos que es un estorbo y no tratamos de hacerla parte del diseño.


En oriente preferían la luz natural, pero jugaban también con las sombras; entonces utilizaban grandes tejados para no permitir que la luz entrara completamente a la casa. Pintaban las paredes de colores neutros para que la luz se impregnara y no molestara tanto. Otro método que usaban era el manejo de SHOJIS, que son puertas corredizas o divisorias de papel para filtrar la luz.


En las casas también se tenía un espacio espiritual o interpersonal llamado TOKO NO MA. Es un vacio en la pared de la habitación y perpendicular al jardín donde se colgaban cuadros.

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