viernes, 14 de mayo de 2010

CONSTRUYENDO LO ECOLÓGICO

La Arquitectura tiene como objetivo la modificación del entorno, creando nuevos espacios que se amolden a nuestras necesidades protegiéndonos de los condicionantes más o menos hostiles de la Naturaleza. Por ello la Arquitectura (como síntesis de todo lo construido) es la base de nuestro pasado y de nuestro futuro sin la cual no es concebible una sociedad humana por muy ecológico que ello pudiera resultar.

En la actualidad es muy sonado el término “sustentable” que a grandes rasgos es el equilibrio que debe existir al utilizar los recursos naturales para satisfacer las necesidades de la actual generación sin sacrificar las capacidades de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades.

Está preocupación por cuidar el medio ambiente se hace más fuerte en los arquitectos, pues se busca concebir el diseño arquitectónico de manera sostenible, aprovechando los recursos naturales de tal modo que minimicen el impacto ambiental de los edificios sobre el medio ambiente y sus habitantes.

Al momento de diseñar debemos ser observadores, tomar en cuenta todo lo que nos rodea para adaptarnos a ese medio. Hay que considerar las condiciones climatológicas y los ecosistemas del entorno en que se construyen los edificios, para obtener el máximo rendimiento con el menor impacto. Podemos reducir esos aspectos negativos analizando la eficacia y moderación en el uso de materiales de construcción, priorizando los de bajo contenido energético frente a los de alto contenido energético.

Porque vivimos en un mundo complejo y globalmente interconectado es muy importante la integración de todos los aspectos que influyen en el problema para conseguir una respuesta efectiva y propicia a nuestras necesidades.

La nueva relación con el ser humano es pensar al edificio no sólo como respuesta a una función y a una estética particular, sino que además sea un hábitat tanto para la salud del cuerpo como para el espíritu.

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