viernes, 14 de mayo de 2010

CONSTRUYENO NUESTRA CULTURA


La arquitectura tiene un importante funcionamiento dentro de la cultura, pues no sólo le da cuerpo y estructura sino que la vuelve significante con el simbolismo implícito en sus formas; así como la pintura es figurativa, la arquitectura es representativa por excelencia. En la ciudad todos los edificios, sin excluir a ninguno, son representativos y con frecuencia representan las malformaciones, las contradicciones, las vergüenzas de la comunidad.

Gracias a estas construcciones y las modificaciones que han recibido a lo largo de la historia podemos saber más acerca de nuestra cultura. Es como si se escribiera la historia en concreto.

Antes el arquitecto sólo estaba destinado exclusivamente a servir a una minoría en el poder político-económico, esto daba como resultado los palacios, templos, monumentos, etc. Después el arquitecto comenzó a usar sus conocimientos para la colectividad y estos deciden hacerse participes en crear diseño o colaborar en ellos, por esto vimos en el pasado surgir bellas y auténticas obras con las cuales se identifican los pueblos. Hoy las conquistas de la arquitectura, en diferentes momentos de la historia de los pueblos, es una verdadera conquista del hombre y por lo tanto irreversible.

La cultura y la historia somos nosotros porque sin ellas no existimos nosotros y nosotros no existimos sin ellas, es decir, es nuestra identidad, lo que nos hace ser quienes somos. Cada quien diseña su propia historia y cultura.

El primer encuentro que hará el hombre dentro de este espacio, será sin lugar a dudas con la arquitectura y al volver la mirada hacia el sitio de donde vino, también encontrará arquitectura. Por eso me atrevo a decir que no hay cultura sin arquitectura.

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